Ante los ojos de Marlene la realidad se transformaba, miró su mano derecha recién operada, la férula blanca parecía palpitar con ritmo propio. Toon tuc toon Toon tuc tat Pequeñas flores peludas empezaron a emerger, danzaban rítmicamente mientras duendecillos verdes saltaban de pétalo en pétalo. De repente, la suegra de Pantaleón -el más errático y alcoholizado- empezó a corretearlo con un pequeño cañón que disparaba limones. Cuando un lelocotonesco limón le golpeó, el quedó atrapado en una esfera que rebotaba sin parar hasta salir de ese universo llamado mano y aterrizó sobre unas arrugadas hojas llenas de operaciones matemáticas. Cuando fue estrellado contra las inecuaciones diferenciales, Pantaleón empezó a crecer y volverse metalizado, como un cybor de extraña tendencia vegetariana. En definitiva, el estrés y los champiñones salvajes nunca deben mezclarse.
martes, 3 de enero de 2012
martes, 30 de agosto de 2011
Antologías de libertad.
jueves, 25 de agosto de 2011
Alcoholismo
Las luces la noche hacian brillar el pelo de Amy, quien sin duda era la joya de la familia, mientras se encontraba fuera de casa lavando las ropas de su madre alcoholica, quien después de darse un baño, cayó dormida profundamente tras su dieta diaria de alcohol.
Para Amy, el mayor de los temores era llegar a ser alguna vez como ella, pues entendía que los hijos solían parecerse a los padres hasta en la actitud, y mientras para otros esto podía llegar a ser un orgullo, para ella era la peor de sus pesadillas.
Su única esperanza era su padre, pero papá solo era un cheque mensual que su madre dilapidaba con rápidez. Para Amy, robar era solo un tecnicismo, pues necesitaba dinero para comprar comida que no estuviera en lata, el unico alimento que presenciaba las alacenas de su casa, cuando las botellas de vodka barato le dejaban espacio.
lunes, 25 de julio de 2011
Vendetta.
domingo, 24 de julio de 2011
Los deseos de Niamh
Cada tanto, Niamh, salía de Tir na nÓg para conceder un deseo a algún afortunado habitante de las costas de Irlanda quien, por su comportamiento al encontrarse con una hermosa joven desnuda de larga cabellera dorada, le ofreciese una impecable hospitalidad sin aprovecharse de la condición de la joven.
En una de esas especiales ocasiones, Niamh se topó con un guerrero de larga cabellera dorada al igual que ella, algo que llamó particularmente su atención, pues en lugar de ser dorada y ondulada, la de aquel guerrero era muy rojiza y lisa.
Iluminada con la luz de la luna se encontraba tendida, inconsciente a la orilla de un camino que llegaba del mar completamente desnuda, la encontró Oisín al regresar de una batalla en una aldea vecina al paso. Con la espada bañada en sangre al igual que su armadura y parte de su rostro, la contempló tendida en el suelo, quiso tocarla pero al verse las manos ensangrentadas, prefirió no hacerlo, la cubrió con su capa y después de lavarse las manos en el mar regresó para auxiliar a la joven.
El frío de la noche acentuado por el viento de la costa afectaría seriamente la salud de la joven si la dejaba en ese lugar, sin contar que algún salvaje podría aprovecharse de la situación y por eso, decidió tomarla entre sus brazos aún envuelta entre la capa y la llevó a su casa en lo profundo del bosque.
Prendió el fuego y puso a cocinar una bebida que le ayudaría a la joven a recuperar el calor perdido, mientras la tendía en su lecho y la tapó con sus abrigadas cobijas no quería si quiera observarla por discreción a una dama en apuros, al estar lista la bebida la puso junto a la cama, y él envuelto por la capa, se recostó junto al fuego sobre un delgado tapete de lana.
A la mañana siguiente Oisín se despertó constipado, pero la radiante joven que se encontraba vestida por un velo al tocarlo le devolvió la salud en agradecimiento, él, desconcertado tomo a la joven de la mano gentilmente y en vez hostigarla con preguntas, se limitó a besarle los suaves dedos y a hacerle una reverencia en su honor para luego verla partir.
Ella regresaría meses más tarde para darle al impecablemente educado joven el deseo que se había olvidado en concederle tras su última visita, y tal vez fue al darse cuenta de su descuido o al nunca dejar de sorprenderse por cada acción que este cada vez más inusual humano que en lugar de concederle ese preciado deseo, decidió pedir su mano en matrimonio.
jueves, 21 de julio de 2011
Posesiones.
jueves, 7 de julio de 2011
Una de cada Diez.
sábado, 25 de junio de 2011
Capítulo tres: infructuoso trámite
Es él…
Se encontraba mirando a aquel hombre de ojos verdes, completamente enajenada, sin embargo fue solo hasta que el viento sopló que el noto su presencia. Tenía como separador de páginas una hoja gruesa de diversas tonalidades de verde, cosa que desvió momentáneamente la atención de Anna Elise de la cara de aquella persona al curioso objeto.
No es tan difícil encontrarte Eli – Levantó la cabeza para mirarla a los ojos, su presencia le resultó perturbadoramente familiar –Debes cuidar más eso, dentro de poco vendrán a buscarte personas no muy agradables.
Disculpa, ¿cómo sabes mi nombre? –Tal vez él no era una persona muy agradable, alguien con la capacidad de entrar en los sueños no debía serlo, pensó- ¿Quién eres?
Sí recordaba lo desconfiada que era, pero supuse que después de lo del fin de semana no lo serías más –Y con una mirada de nostalgia recorrió el rostro de Anna Elise- Soy Jasper van Aldenberg –Le estiró la mano para saludarla formalmente-Supongo que una presentación tal y como es debido no está de más en este caso.
Me resultas familiar…
¿Qué le sucede a tu memoria?, todo un sueño de regresión durante dos días seguidos y sigues desconfiando de mí, ese es el objetivo de ese trámite Eli.
Anna Elisa ahora estaba más que convencida que aquel hombre fue quien invadió su conciencia durante el fin de semana, pero no se sentía cómoda comunicándoselo, no sabía quién era, ni que intenciones tenía, no lo sabía certeramente pero algo dentro de ella la invitaba a acercarse al extraño, esto último la confundió aún más, ¿Será algún truco de esta persona para que haga lo que me pida?, no se sentía como eso.
Jasper van Aldenberg, lo lamento pero debo entrar al trabajo, debo irme.
¿Tu pie ya sanó?
Su corazón volvía a desbocarse, Anna Elise tenía unas manchas de nacimiento en el pie izquierdo, manchas que desde hace una semana se habían estado moviendo, por lo que ella había pedido que le revisaran tan inusual sensación por miedo a cáncer, pero los resultados aún no llegaban. ¿Sería aquel sujeto amigo de sus médicos, tal vez colega?
Sí, esta mañana no tuve más dolor, ¿es usted médico, por eso ha venido, para decirme que tengo cáncer?
No tienes cáncer Eli, pero te aseguro que es algo aún más trascendental, ya veo que aún no estás preparada, volveré en otro momento.
domingo, 19 de junio de 2011
Un mal día.
lunes, 13 de junio de 2011
Capitulo Dos: El primer encuentro
Sus manos poco a poco se salían de control, brillaban en una especie de fulgor azul que penetraba los rincones de aquel lugar de amplios techos, el fulgor se apoderaba de sus dedos, de sus manos y subía por sus brazos hasta tomar posesión de sus hombros y al conectarse en su pecho se extendió completamente en su cuerpo.
Anna Elisa se había convertido en una luz antropomorfa de consistencia líquida y tonalidad azul, sus cabellos ondeaban entre la habitación como al estar bajo el agua. La mujer de piel morena se puso en pie frente a Anna y sobre ella extendió sus brazos líquidos para bajar a la joven y devolverle su consistencia natural, acto seguido, su cuerpo suspendió actividad.
Él había llegado a ese lugar tal y como Anna Elisa lo había hecho, sin idea certera del cómo y el por qué, pero con una plena certeza de encontrarse mejor allí que en ningún otro lugar antes. Presenció aquella majestuosa transformación en elemento que realizó ese joven cuerpo, pero ella solo pudo divisar a un muchacho alto de ojos verdes que le centelleaban a través de aquel velo que rodeaba su humanidad.
Cuando Anna abrió los ojos, un hombre de grandes proporciones se encontraba absorto en la lectura de un grueso libro sentado a los pies de su cama, al notar el cambio en el ritmo de respiración Mark miró el rostro de la joven, la saludo con una cordial sonrisa y se retiró de la habitación. Al regresar con dos tazas de té, no se volvió a marchar hasta la salida del sol del día siguiente.
domingo, 12 de junio de 2011
Meditación
martes, 7 de junio de 2011
Sangre revelada.
domingo, 5 de junio de 2011
Venganza.
miércoles, 1 de junio de 2011
Capítulo uno: el despertar.
Cuando Anna Elisa abrió los ojos en la mañana de lunes, no podía creer que siguiera tarareando la misma canción con la que se acostó a dormir el viernes en la noche. Al repasar ese fin de semana, no encontraba un solo recuerdo confiable, todo lo que llegaban a su mente eran imágenes fulminantes de un amorío con un hombre muy alto de ojos verdes. ¿Pero cómo, si Raphael no es mucho más alto que yo y sus ojos son indudablemente azules?
Mientras preparaba su café matutino se dispuso a llamar a Raphael a su teléfono móvil.
-Anna, que placer escucharte tan temprano, pensaba en llamarte más tarde, escucha, estoy seguro de que olvide mis anteojos de sol en tu apartamento.
-¿Cuándo los olvidaste?
-El sábado en la noche sin duda, me los quité cuando terminamos de ver esa película francesa que tanto te gustó, y como el domingo desayunamos con Syd no recordé guardarlos.
-…ah sí, tu viniste el sábado… y desayunamos con Syd el domingo – murmuró para sí.
Todo lo que Anna Elisa recordaba con certeza eran cientos y cientos de desayunos con aquel hombre alto de ojos verdes, desayunos a solas, con otros, con niños, en la cama, en restaurantes, en jardines; pero no el desayuno del domingo junto a Syd y Raphael.
-No te escucho bien Anna, ¿será que puedo pasar esta tarde a buscarlos?
De camino a la librería de la calle mayor, Anna Elisa trato de hacer memoria sobre su fin de semana, pero más imágenes con el mismo hombre llegaron a su cabeza, como si el sueño profundo hubiera absorbido su conciencia de un fin de semana completamente.
Su pulso se había comenzado a acelerar, no era una mujer de muchas virtudes, no era mi muy linda ni muy fea, ni muy alta ni muy baja, ni muy gorda ni muy flaca, ni muy rubia ni muy morena, ni muy encantadora ni muy insípida, ni muy divertida ni muy aburrida. Es él.
Brevemente, el aire se tornó un poco más caliente de lo acostumbrado para la mañana de un verano que recién comienza. Es él.
Es él, no había sido ningún sueño, el hombre muy alto de ojos verdes existía, y tomaba café en la mañana como ella, leyendo un libro de bolsillo como ella, cruzando las piernas debajo de la mesa como ella.
Su corazón quería abandonar el cuerpo por la boca, estaba segura de que lo sentía latir en la garganta… latir, más bien temblar, sacudirse, que importa, total estaría muerta en unos segundos, lo presentía.