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lunes, 29 de agosto de 2011

Déjà vu.


Siento que regreso a los antiguos senderos, a aquellas calles que marfil el tiempo oxidó;  bañando de  sepia los recuerdos difusos.  Me pierdo en pasadizos que mezclan nostalgia,  que enseñan a recordar lo que nunca se tuvo,  pasillos malditos y sacros, ironías de tiempo y propiedad.

Recuerdo el desfile, las comparsas y venturas,  las incontables tonterías, las noches de gala, la vida en antifaz. Recuerdo tu nombre como  tibio lamento de una vida en  tiempo fue vida, y así; sin quererlo,  me pierdo de nuevo en historias ajenas, en cantares y moralejas.  

Con el tiempo acrecentando mis largas arrugas contemplo dichoso un lago perdido, donde atracan los barcos de sueños que su rumbo perdieron, donde se ahogan los niños que en ti creyeron. Ahora más viejo y poco sabio te entrego aquella  palabra que significa recuerdo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Nostalgia.

Hoy será un desahogo; un agridulce suspiro hecho letras enredadas y puras. A veces siento la tempestad amando u  odiando cual mortal  conjuro que seduce previamente, así; intangible, las emociones me golpean obligándome a  recordar las sendas tanto reales como ilusorias que me han traído a éste pedazo de cielo, tierra e infierno…

Y una lágrima se niega a nacer, dudando la excusa para su sutil nacimiento; tal vez sea la alegría inmensa de encontrar gloria en la cotidianidad, de hallar magia en las personas, en los silencios cálidos, en las experiencias gratificantes. O, por otra parte, inmolarse en un destino lleno de incertidumbre, cobijado por miedos y traumas, producto de inefables actos.

Una lágrima que duda en ser algo, en ser cálida y sabia, en ser oscura y pesada.

Hoy será un desahogo, por las palabras que pienso y callo, por aquellas que jamás lograrán nacer ya que se han perdido en rutas inciertas, caminos largos,  desde el alma hasta el tacto, desde el miedo hasta el encanto.

jueves, 7 de julio de 2011

Amanda

Amanda tenía el pelo negro como el carbón, tan liso y tan largo que cuando se lo soltaba parecía una cascada a media noche, el pelo de Amanda era lo que más admiraba Manuel, quien la conoció cuando apenas era una pequeña que saltaba entre los charcos que se formaban tras los aguaceros de otoño.

Manuel creció primero que Amanda y debió partir a la fábrica del barrio para llevar monedas a casa para así poder alimentar a sus pequeños hermanos, Amanda que seguía en la escuela cruzaba todo el barrio en sus vestidos llenos de color para encontrarse con él en el descanso del medio día, todos los días durante varios años.

Son cinco minutos, la vida es eterna en cinco minutos, suena la sirena, de vuelta al trabajo, y tu caminando lo iluminas todo, los cinco minutos te hacen florecer.

Apenas comenzaba el otoño, y Manuel llevaba un delgado anillo de plata para pedirle a Amanda darle el regalo de su compañía por el resto se su vida, Amanda no recordaba haberse sentido tan feliz en toda su vida. Orgullosa lucía su anillo aguardando el día veintiuno de ese mes, justo en el regreso de un corto viaje de Manuel a la Sierra.

Que partió a la Sierra y en cinco minutos quedó destrozado, suena la sirena, muchos no volvieron, tampoco Manuel.

Amanda ya no tenía el pelo tan negro como el carbón, ni tan liso ni tan largo, el día veintiuno se lo había cortado aún más corto de lo que lo solía llevar Manuel. Amanda tiene el pelo tan corto que los niños del barrio piensan que es un señor, sus vestidos se han hecho grises por la pena y ya pocas cosas la hacían sentirse orgullosa, ya nada como el delgado anillo de plata que lleva en el dedo anular de su mano izquierda.

miércoles, 29 de junio de 2011

Discurrir.

Y sin darme cuenta me cansé. En un suspiro lento el peso de los recuerdos profanaron la paz, un dulce susurro retumbaba en mi mente como flagelos de felicidades turbiamente alcanzadas.

Lenta
        Sofocante
                          ¡Necesaria!

…Así definía esas extrañas sensaciones; recuerdos, manías, desaciertos. Un mar de buenas acciones opacadas por el grisáceo velo del tiempo, un corazón amable que olvidó el efecto que su andar tenía. Tal vez maldiciones, tal vez oraciones, tal vez las palabras escaseaban ante un manantial de imágenes que confundían y anhelaban; marjales atemporales atestados de vivencias propias y ajenas.

Mezclaba sueños y pesadillas – sin contar una que otra tontería-. Buscando siempre ese momento en que las voces en mi cabeza dejaran de gritar respuestas a acciones no vividas. Así es mi mente, un bosque de imágenes volátiles, impregnadas de fugaces reacciones, inmensas sensaciones, sublimes melodías…

jueves, 19 de mayo de 2011

El toque exacto de caramomo

Bañada por las luces naranjas del atardecer ella legó al pueblo una tarde de abril, con su maleta de flores bordadas en la mano izquierda y en la derecha la guitarra que no le permitía sentirse sola. Le pidió al carretero dejarla en la casa de tejados curvos que había visto en una pintura algún tiempo atrás.

Al llamar a la puerta, el olor a pastel recién horneado se filtró por las rendijas y le dio la más amable de las bienvenidas. Una señora muy grande la recibió, haciéndola seguir al instante, le preguntó porque no había entrado por la puerta de la pastelería y la hizo sentarse en una de las mesas para atenderla. La muchacha le explicó que recién llegaba al pueblo y si el carretero la había llevado allí, sería una señal de que se debía quedar allí.

La señora muy grande la miró con desconfianza, nunca antes la había visto en su vida y no sabía nada de ella, se preguntaba cómo era eso de que se debía quedar allí; le explicó que la muchacha que antes les ayudaba en la pastelería se había marchado con el muchacho de la verdulería para la ciudad y le propuso que si pasaba una prueba, le daría su vacante. Ideo una prueba imposible, para tener la certeza de no tenerla en casa hasta averiguar más sobre su procedencia.

Pocos minutos después le llevo una tacita de café que acompaño con dos galletas de arroz, la muchacha mojo la primera galleta en el café y la felicitó por el toque de cardamomo que le había adicionado a la bebida, la señora abrió bien los ojos, no conocía a la primera persona que supiera de este maravilloso condimento más que los integrantes de su familia, tenía la plena confianza en el secreto familiar, y en lugar de felicitar a la muchacha se espantó por su respuesta.

La muchacha sonrió ampliamente, le comentó que era la razón por la que le gustaba más el café que preparaba su padre en comparación al que preparaba su madre, le comento que entendía bien su desconfianza, y le recomendó darle su vacante al ser la forma más rápida en la que ella podría conocer su procedencia.

miércoles, 13 de abril de 2011

El deseo del final de jornada

La jornada había terminado con la caída de la tarde, y el dulce aroma de los árboles llenaban las calles conforme el viento les quitaba unas cuantas flores, el mismo viento que al pasar por entre el pelo de ella tomaba prestado un poco de su olor, y entre una y otra cosa, mezcló un ineludible anzuelo para él.

Él, quien también había terminado jornada, caminaba descalzo por entre las callejuelas empedradas que aún conservaban el calor del día, con el peso del trabajo diario sobre los hombros, no permitía que los contratiempos le quitaran la serenidad en la que lo envolvía la tarde, serenidad que poco a poco se transformaba en anhelo y posteriormente en deseo.

Deseo al acercarse a casa y percibir a metros de distancia la llegada de su amada desde la otra dirección, deseo al infiltrar por entre los muros miradas furtivas que presencien el maravilloso evento del movimiento de su falda sobre sus piernas morenas por el verano.

lunes, 28 de marzo de 2011

Olvido.

Y has clavado en mí, la daga del silencio; tan profunda, tan doliente, tan sincera… Un frío de plata acunado en mi alma que  en sollozos empoza los recuerdos tuyos, un veneno que no mata ni calma; hirviente y directo, eterno y sacrílego.



Partiste con tu luz dejándome sólo esta daga, clavada en mí cual ruiseñor que te loa, la cual eleva un altar a tu ausencia; el dolor, la angustia, tu olvido. ...Una lágrima que se hunde con el ocaso del mundo.

domingo, 27 de marzo de 2011

Vuelve a casa.

Hay golpes en la vida que en verdad son fuertes,  no hablo del odio de un Dios ni tristezas empozadas; a veces, cuando la soledad aflige sin descanso, sentimos en la cuenca de los ojos el alma agonizar a pedazos. Son pues esos largos días (o noches) aquellos que arrancan la fortaleza de nuestras manos, dejando a nuestro pecho inválido de consuelos.

...Pero la esperanza nace en la desolación.

Tu partida es una pequeña muerte en la realidad de quienes te quieren, mas asciendes entre vicisitudes colmandote de gracias y bendiciones, encontrando en la contrición diaria un motor que enaltece tu espíritu.

Y hoy oro por ti, por las diarias labores que construyen carácter, por aquellas trágicas y repentinas despedidas, para que  algún mágico día regreses a casa amigo mío siendo en verdad un hombre.

lunes, 21 de marzo de 2011

Zapatillas con tacón puntilla

Una mañana de Junio, el buen Gossmaider salió de su apartamento, en el sur de la ciudad rumbo a su trabajo; setecientos treinta y dos pares de zapatillas en tacón puntilla le esperaban en el taller para dejarlas listas al atardecer y ser entregadas a sus diversos destinatarios al día siguente en esa región del país.
La mayor diversión de Gossmaider en el camino, era cerrar sus oidos para el ruido general e idear el cliente potencial de su producto: divorciadas,niñas bien, niñas mal, niñas bien que quieren ser niñas mal, transformistas en busca de ese implemento que le dé a sus piernas el angulo deseado. En eso estaba mientras observaba a las personas caminar por el bus y mentalmente a todos los vestía con los susodichos zapatos sin respetar edad o género, y se podía reír el buen Gossmaider de tan inocente fantasía.
Una sacudida del bus bastó para que se descuidara por un segundo y le prestara atención a su medio, todos hablaban de él, se preguntaban a que se debían tan estridentes carcajadas y cuestionaban su sanidad mental, Gossmaider, que nunca había dudado de ésto y estaba plenamente convencido de la cordura de sus pensamientos, comenzó a dudar de la
rectitud de estos. Aturdido, se bajo del bus en la siguente parada, lo que le permitió confirmar los turbios pensamientos que le acosaron hacia unos instantes al observar a las novillas en traje militar empuñando armas de gran tamaño pidiéndole que avanzara a su lugar de destino.
A la mañana siguente, el buen Gossmaider no pudo detener sus pensamientos en el bus camino a su trabajo, de un regimiento de novillas armadas, marchando con zapatillas con tacón puntilla.

viernes, 18 de marzo de 2011

Ignominia.

Y siento los golpes de la vida,
Uno tras otro, enfilados.
Ofertando sus mezquinos trueques
De esperanza y vanidad.

Son pues las dunas
Que entristecen el alba,
Juntas acarrean
Los sórdidos recuerdos.

Nacen en la bastedad de la historia,
En los errores cometidos,
De aquellos “Tal vez”
De un “¿Por qué?”

Surgen omnipresentes,
En los días desiertos,
En aquellos cándidos mares
Desbordantes de alegría.

Los siento en mi piel,
En la esperanza,
Que lenta intenta huir
De las afrentas pasadas…

lunes, 14 de marzo de 2011

Regresar.

No siempre las calendas llegan con el nacimiento de un mes, a veces, sólo a veces, cuando tus ojos se cierran e involuntariamente te entregas a aquella esperanza primaveral que Ignívoma abraza tu piel despertando en cada célula el calor propio del encuentro, descubres un encantador candor que colorea los días más cotidianos, una extraña magia que despierta las sublimes fantasías.

A veces, sólo a veces, aún cuando te espero, llegas sin avisar. 

Haciendo

Mas allá de las incandescentes lunas de invierno un tenue rocío se asoma tímidamente por entre las montañas, el pasto amanece cargado de in-numerados tonos de verde y sobre el, las huellas de sus pezuñas ya han creado un sendero particular.
Ella se encontraba al otro lado de la casa, su vista en las montañas que se vuelven azules entre más allá del horizonte estén hacia a sus pensamientos en un futuro que poco a poco iba construyendo con sus propias manos, y las de él que llegaron a su encuentro. Ella lo sentía en cada centímetro de su cuerpo haciendo sus sentidos en el ahora que le brinda la inmensamente grata compañía de lo anhelado.

viernes, 25 de febrero de 2011

Cumpleaños.

Es la indecisión del ser o el hacer aquella que juguetona se esconde en tu mirar, siempre dispuesta a pequeñas aventuras y sencillas travesuras. Sedienta, elocuente; con un bagaje que mezcla la simpleza de la historia con aquellas complejas ecuaciones.

Eres sin duda un ser que ha vivido, mentido, olvidado e inventado, eres sin duda alguien que ha dado su brazo a la amistad y su pecho a la mar. Con benepláciacito  constante te acepto como una discordia en mi vida, de aquellas contraposiciones que le brindan sabor a la misma (O será tal vez mayéutica).

Es ahora, en una fecha que brinda la reflexión que espero felizmente que tus mal intencionadas habilidades histriónicas estén presentes en mi realidad y la común por varios años más…   …Los suficientes para que canceles tu deuda conmigo.

jueves, 24 de febrero de 2011

Asunción.

Y resulta que en las noches frías como un delgado hilo de aliento tu voz se teje, entremezclando con puntadas la esperanza amena, apartando los lúgubres recuerdos, los innecesarios sueños,  la desdicha ajena. Me pierdo como un cometa en tus nocturnos ojos, en aquel constelado mirar que con dulzura aparta la magia impura,  invitándome a discurrir por tu blanca piel, por tu castaño mirar.

Con un pequeño soneto tu voz se confunde, cabalgando firme en tu aliento siento aquellas promesas que en la distancia afirmas; loas, sonrisas y mil manías. En dicha canción encuentro la realización de mis glorias, la expiación de mis culpas.

Y de nuevo tu aliento como descanso sacro, trayendo los sueños que la lontananza olvida, brindando un sutil halo de vida. 

lunes, 14 de febrero de 2011

Eolo.

Aún cuando sientas que las fuerzas se pierden, en un distante camino que tiñe con levedad las alegrías  dilatadas por el afán diario, entre las lontananzas mis oraciones nunca dejarán de llevar tu nombre;  eres tú mi alegría constante, la sutil manía que mortal, camina dibujando coloridos pasos. Entre la oscuridad de la noche y el inclemente sol, poder atestiguar tu andar en la tierra es la mayor de mis glorias.

Aún cuando estas fuerzas te abandonen dejando a tus pies estancados  en vicisitudes y maltrechos caminos, como un espectador invisible soplaré para que el viento te brinde nuevo rumbo, aún cuando sientas que no puedes más, quiero ser tu compañero de viaje.

jueves, 3 de febrero de 2011

Antonomasia.

Hoy la mañana trae a mí una sutil picardía; caminar entre sendas serpenteantes y ríos indomables. Tal vez como excusa o ingenua decisión, puede que ocurra como designio divino, azar jocoso o demente ironía, no lo sé, no lo sé…

Una cosa sí sé. Al atravesar tan indómitas tierras mas que huir, encuentro un certero camino a casa, un lugar lejano, inequívoco; en el cual se fundirán  mis anhelos y tus abrazos, una estancia amena que encante sin sopor, que gobierne sin prisión.

Así, de forma concisa puedo afirmar que es tu nombre la tierra en la cual mi alma ha de enraizar. 

sábado, 1 de enero de 2011

Breves Decesos.

Llega la noche y con ella la infinidad de imágenes, como una aurora boreal todas se enfilan derrochando aires quiméricos –una curiosa forma de prever la muerte-, aparece  la inocente infancia, algunas erróneas  decisiones en  la juventud, los vicios, la amargura, la gente enferma que despertó mis más grandes odios, aquellas venganzas que quedaron escritas en papel.

Lentamente muero, toda esa historia tallada  entre el llanto y la sangre empieza a corroer mi ser, carcome mi alma, llena de aburrimiento mi existir, por un momento sucumbo… 

Finalizando las tormentosas imágenes llega una guitarra, se asoman las noches de cofradía, florece tu sonrisa. Siento reverdecer con alegría mi piel, me hago sabio, dichoso; sonrío viendo esos puntuales momentos, aquellos breves y provechosos sucesos que me hicieron hombre, que le enseñaron el amor a mi cuerpo.

Al final de las imágenes encontré las mentiras, algunas salvadoras otras innecesarias, descubrí también las que quiero seguir creyendo, otras tantas que había olvidado e incluso muchas que pensé eran ciertas. Mil mentiras que como excusas para vivir se quedan cortas ante la dicha misma del sentir.

Al finalizar mi angustia, cual resurrección te encontré a ti, la mejor razón para saber que he vivido, el motor  para seguir creciendo.

Adiós.

De forma explosiva el año ha pasado –para  variar-, en él, tristezas y dichas por doquier he encontrado; perdí gente, conocí nueva, olvidé cosas que nunca fueron mías, rapté, mentí, soñé, amé, odié, crecí…  finalmente algo más he crecido, indagué por los diversos aspectos que me rigen, estudié mis facetas, exploré mis temores, me mentí un par de veces, y finalmente, cuando todo está dicho pude felizmente encontrar el rostro de aquellos que a pesar de las vicisitudes se mantienen firmes en mi vida.

A todos ustedes mil gracias, por aportar, desmentir, corroborar, contrapuntear y sobre todo por ser sinceros, reales, tangibles. ¡Incontables agradecimientos! Espero éste año sea dichoso con todos ustedes, que a alegría, coherencia, prosperidad, entendimiento, unidad, y demás se mantenga siempre a su lado.

Feliz año.

Sé que debí escribir esto antes, pero me quedé dormido. (Sonrisa)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Un día como hoy.

Hoy llegan a mí los fantasmas del ayer, la triste historia de las felices almas que su muerte encuentran,  hoy llega a mí la natural y cruda realidad.

 Más que un recuerdo, revivo y repaso mi vida, vuelvo a abrazar la benigna sonrisa de mi imprudente abuela, la sapiencia de mi barbado abuelo, aquella infancia gobernada por sus interminables historias, por sus infinitas caricias.

Encontrar en mi mente sus rostros es una forma más de inmolarme sobre la esencia misma que me rige, es viajar  a las raíces imperecederas, es recorrerlas, es repasarlas. Siento su calidez, resucito sus enseñanzas; la confianza, el galanteo, la cortesía, la familia, el honor. Hoy no rueda una lágrima, mas no olvido aquellas que desbordaron mis ojos cuando ustedes partieron.

Con orgullo podrán decir amados ancestros, que su sangre recorre con emoción mis venas y sabrán en ésta vida o en la otra, que la realidad vivida, aunque cruda ha sido plena. Ahora, casi adulto, abandono la lucha por aquellas cosas prohibidas y con fe sé que ahora su historia hace parte de la mía, desde allá –sea el lugar que quieran- una chispa de su sabiduría habita en mí.

Impregnados por la dicha les diré que por fin soy fuerte, noble, gentil. Me despido como hace años, cuando su deceso tatuó mi alma. Cortésmente me retiro, eternamente les llevo, más que una despedida éste texto es el altar espiritual de El cazador furtivo de sueños rotos, esperanzas firmes y mariposas rojas. El mismo cazador furtivo que ha logrado alcanzar las utopías. 

DESCANSEN EN PAZ.

sábado, 11 de diciembre de 2010

EL día que me quieras.

El día que me quieras…  seré un poeta y tú, amada mía, la musa de mis creaciones, el día que me quieras, las noches serán cortas, los amaneceres diáfanos, la vida una canción. El día que me quieras se vestirán de encanto los tenues tratos, nuestros labios palpitarán mientras cada abrazo se impregna de deseo.

El día que me quieras se llenará de algarabía el cielo y las nubes dibujarán tu rostro, contemplaremos atardeceres, caminaremos por los malecones…

El día que me quieras sabré, que amar espejismos nunca está de más.