Mostrando entradas con la etiqueta LeTal_Beatle. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LeTal_Beatle. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de noviembre de 2012

Poema 2

En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.

Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.

Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
del círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza

Pablo Neruda

martes, 3 de enero de 2012

Día de previos

Ante los ojos de Marlene la realidad se transformaba, miró su mano derecha recién operada, la férula blanca parecía palpitar con ritmo propio. Toon tuc toon Toon tuc tat Pequeñas flores peludas empezaron a emerger, danzaban rítmicamente mientras duendecillos verdes saltaban de pétalo en pétalo. De repente, la suegra de Pantaleón -el más errático y alcoholizado- empezó a corretearlo con un pequeño cañón que disparaba limones. Cuando un lelocotonesco limón le golpeó, el quedó atrapado en una esfera que rebotaba sin parar hasta salir de ese universo llamado mano y aterrizó sobre unas arrugadas hojas llenas de operaciones matemáticas. Cuando fue estrellado contra las inecuaciones diferenciales, Pantaleón empezó a crecer y volverse metalizado, como un cybor de extraña tendencia vegetariana. En definitiva, el estrés y los champiñones salvajes nunca deben mezclarse.

viernes, 28 de octubre de 2011

Desafío.


Como un lúgubre  desfile de almas se veían los habitantes de Natsuki, hacía ya tres meses que la plaga llegó a ellos, una primavera  infesta  cargada de podredumbre y desazón. La mayoría de los granjeros murieron  mientras los síntomas eran cada vez peores; al principio la fiebre los debilitaba hasta morir, llegando al segundo mes no sólo caían en cama, sus ojos se secaban cegándolos mientras la piel de todo su cuerpo se hacía cada vez más áspera e insensible, llegando a la novena semana los caídos en peste adquirían tics en su boca haciendo que esta fuera constantemente mordida, así mismo depositando un perenne hilo de sangre en la comisura de su boca, la misma piel seca casi tan corácea como la de un reptil, los ojos semi-petrificados y una expresión de locura, de perdición.

Finalizando los tres meses todos aquellos augurios, maleficios y mitologías fueron apocadas con el último síntoma, el Siche, al ser lanzado a las brazas para terminar con su dolor era inmune al fuego, tras pasar toda la noche en la pira; los campesinos se dirigieron a examinar el fuego y para su sorpresa los cuerpos habían perdido su piel y esta fue  reemplazada por un cuero carbonizado visualmente escamoso. Invadidos por las profecías de los viejos demonios del monte Geulimja, los habitantes sólo pudieron huir, atravesaban aldeas vecinas enterándose que la plaga se expandía lenta pero aterradoramente, villas fantasmas, tierras malditas, la pincelada de desolación decorando sus realidades.


En medio de todo estaba Yong…


Yong recordó a su abuelo quien se sentaba todas las tardes a contarle historias antiguas y sabias, llena de mitos, dragones, demonios y héroes. Yong pudo entender que tras de sí se levantaba la perdición de su país, una perdición que crecía con el temor y la ignorancia. Los demonios del Geulimja aparecían para atormentar las mentes débiles, para sumir en angustia las nobles almas, recordó también que no era la primera vez que aparecían, antes fueron encerrados gracias a poderosas reliquias de los mojes del Este.

Yong quedó en pie sintiendo el fuerte llamado de un destino, ahí, entre la multitud que cabizbaja ensombrecía con cada paso. Ella giró y empezó a caminar sobre sus pisadas, como una pequeña esperanza que lucha contra la marea, encontrar las reliquias, era sólo eso, las reliquias robadas por sus vecinos en guerra, una misión se levantaba ante sus ojos un imposible que debía ser  vencido.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Kera.

En mis grandes aventuras, desde aquellas ínfimas cotidianidades pasando por los logros terrenales y llegando al fin a la culminación de mis fantasías, jamás creí verme tan pequeño, insignificante,  hermosamente lleno. Fue una noche de Julio o algo así, en verdad su aparición se asemejaba más a un sueño. Me encontraba sentado intentando liberar mi mente con unos pequeños acordes de guitarra mientras me sumergía en la cofradía de una buena charla acompañada de café. En medio de la noche, de esa noche estrellada, ella llegó con paso ligero y una sonrisa que ingrávida recordaré por el resto de mi existencia. Dudando aún si le conocía o no, empujado por una fuerza mayor a mí quería hablarle, pero; como contraposición a mis impulsos, mi razonamiento no me lo permitió.

Y así la vi partir…

Un suspiro celestial pensé, esas extrañas visiones que suponemos sólo aparecen para virtual enseñarnos a creer en un mundo metafísico. Decidí no seguir soñando, embriagarme en la rutina y olvidar cualquier vestigio de emoción, días agitados, noches de cansancio, todo junto almacenado en jornadas necesarias. No añoramos lo que jamás  creemos hemos de tener, pero a la noche siguiente regresó; en sueños, canciones, visiones o yo qué sé. Regresó y no lo creía, volvió de nuevo vistiendo aquella sonrisa de tranquilidad y esperanza, una pincelada de esperanza.

Soñaba despierto mientras ella me hablaba, un saludo cortés, un tal vez risueño, una taza de café. Una taza de café y la epifanía de encontrar en  aquella persona quien gobernase  en mis realidades con voz dulce, sabiduría pulcra y amor verdadero. 

martes, 30 de agosto de 2011

Antologías de libertad.

She comes in colors everywhere; She combs her hair, She's like a rainbow tarareaba alegremente Melissa a través de su ventana; su largo y tibio cabello resplandecía al fulgor del amanecer y en la lontananza se elevaban mariposas como quiméricas loas a la imaginación. Soñó desde pequeña con seguir la ruta que el viento dicta, con escalar montañas bañadas en crisálidas de nieve y sumergirse en ríos de colores. Anhelaba también encontrar las rutas secretas que llevaban a su Irlanda de ensueño, plagada de duendes y fatas, con vastas praderas de alegres colores engalanadas por  arcoíris revoloteantes.

Pero el tiempo pasó e inexorable le obligó a olvidar, las labores diarias y compromisos repentinos eran pequeñas prisiones que su soñar menguaba. Con nostalgia contemplaba un horizonte monocromático, embriagada en la nostalgia fallecía al sentir su alma morir de pena. El cabello blanco y estéril marcaba el paso de unos años no vividos, la lágrima descendiente un dolor nunca curado.

She comes in colors everywhere; She combs her hair, She's like a rainbow tarareaba alegremente Melissa en un amanecer primaveral y su cabello se engalanaba con el dorado fulgor del Sol, su diario vivir era exigente pero a través de su ventana podía volar y ser libre, segundos de libertad, libertad en segundos.

lunes, 29 de agosto de 2011

Déjà vu.


Siento que regreso a los antiguos senderos, a aquellas calles que marfil el tiempo oxidó;  bañando de  sepia los recuerdos difusos.  Me pierdo en pasadizos que mezclan nostalgia,  que enseñan a recordar lo que nunca se tuvo,  pasillos malditos y sacros, ironías de tiempo y propiedad.

Recuerdo el desfile, las comparsas y venturas,  las incontables tonterías, las noches de gala, la vida en antifaz. Recuerdo tu nombre como  tibio lamento de una vida en  tiempo fue vida, y así; sin quererlo,  me pierdo de nuevo en historias ajenas, en cantares y moralejas.  

Con el tiempo acrecentando mis largas arrugas contemplo dichoso un lago perdido, donde atracan los barcos de sueños que su rumbo perdieron, donde se ahogan los niños que en ti creyeron. Ahora más viejo y poco sabio te entrego aquella  palabra que significa recuerdo.

lunes, 25 de julio de 2011

Vendetta.

Al verse por fin luego de dieciséis años, Anna conoció a su padre, un hombre alto ya calvo con alma de marinero y corazón de acero, en vez de caer en llanto, renegar, golpear o abrazar; Anna se acercó a él y le acarició el rostro como hacía casi diecisiete años cuando su madre se le entregó en alma. Él sentía el calor de la familia, abrigando por vez primera aquellos frívolos espíritus sin notar que mientras tanto Anna lanzaba una maldición, tan terrible que la muerte era la escapatoria más sencilla.

jueves, 21 de julio de 2011

Posesiones.

Una voz le decía: No son como rosas los sueños que tú sigues. Mas Amanda ilusionada continuaba soñando; mientras bailaba camino al pueblo inventaba formas de gastar su tesoro, maneras de regocijarse con tan suculento botín.

Golosinas, Chocolates, un caballo de madera, zapatos negros, capuchas de colores.

Amanda corría eufórica por la tienda de golosinas ignorando esa voz que en su mente le dictaba que hacer, a la par que llenaba su boca con golosinas de muchos sabores, de repente  su abuela entró a la tienda, al verle descalza y atragantada con dulces le preguntó con voz severa cómo había conseguido dinero. Alegre Amanda le contó que mientras corría por el bosque se encontró en el suelo una bolsa llena de monedas de oro.

-¡Cómo! –Acentuó con ira la abuela-
-Sí, no tenían dueño y me las quedé…
-¡Eres una bestia! –Gritó interrumpiendo la abuela- no ves que el dinero encontrado es dinero del diablo, al gastártelo lo llamas y al comértelo lo invitas a poseerte-
-Pero abue, yo no quería… –dijo entre llantos la pequeña-
-Claro qué no niña insolente, has traído la maldición a éste hogar, por tu culpa el diablo vivirá entre nosotros, eres torpe, eres idiota, eres la carga más grande en los tiempos más débiles.
-Abuelita…
-¡Calla niña maldita!

Un golpe seco en el rostro de la pequeña Amanda hizo que ésta se callera golpeándose contra el vidrio de la vitrina y así cortarse el cuello, permitiendo que la niña se desangrase hasta la muerte. Cumpliendo de ésta forma la profecía de un diablo que consumiría su alma, la de un avaro demonio  quien  de ahora en adelante  habitaría en su hogar.

miércoles, 20 de julio de 2011

Nostalgia.

Hoy será un desahogo; un agridulce suspiro hecho letras enredadas y puras. A veces siento la tempestad amando u  odiando cual mortal  conjuro que seduce previamente, así; intangible, las emociones me golpean obligándome a  recordar las sendas tanto reales como ilusorias que me han traído a éste pedazo de cielo, tierra e infierno…

Y una lágrima se niega a nacer, dudando la excusa para su sutil nacimiento; tal vez sea la alegría inmensa de encontrar gloria en la cotidianidad, de hallar magia en las personas, en los silencios cálidos, en las experiencias gratificantes. O, por otra parte, inmolarse en un destino lleno de incertidumbre, cobijado por miedos y traumas, producto de inefables actos.

Una lágrima que duda en ser algo, en ser cálida y sabia, en ser oscura y pesada.

Hoy será un desahogo, por las palabras que pienso y callo, por aquellas que jamás lograrán nacer ya que se han perdido en rutas inciertas, caminos largos,  desde el alma hasta el tacto, desde el miedo hasta el encanto.

jueves, 7 de julio de 2011

Una de cada Diez.

Todo el paisaje era borroso y ligero. Un trance  profundo empezaba a dominar la voluntad de Greca, sin embargo; aquella extraña paz era violentada por un pequeño graznido de dolor acompañado de un fuerte aleteo, y de otro, y otro…

Greca intentó reaccionar pero ya era muy tarde, Gregorio se adelantaba sonriente en un ritual ancestral, cada nuevo silencio moría tras un crujir producido en sus manos fuertes; un crujir acompañado de un aleteo, y de  otro, y otro.

Se acercaba, en pocos segundos Gregorio y Greca se verían de frente, uno a uno como dos rivales ancestrales; cuando al fin llegó el momento final, aquel insípido destino revolvía el estómago de greca, ella empezó a gritar y llorar, suplicaba por su vida, anhelaba perdón, compasión.

¡CRACK!

Gregorio sacrificó a greca para su almuerzo de fin de año sin saber que una de cada diez gallinas entienden lo que es la muerte.

miércoles, 29 de junio de 2011

Discurrir.

Y sin darme cuenta me cansé. En un suspiro lento el peso de los recuerdos profanaron la paz, un dulce susurro retumbaba en mi mente como flagelos de felicidades turbiamente alcanzadas.

Lenta
        Sofocante
                          ¡Necesaria!

…Así definía esas extrañas sensaciones; recuerdos, manías, desaciertos. Un mar de buenas acciones opacadas por el grisáceo velo del tiempo, un corazón amable que olvidó el efecto que su andar tenía. Tal vez maldiciones, tal vez oraciones, tal vez las palabras escaseaban ante un manantial de imágenes que confundían y anhelaban; marjales atemporales atestados de vivencias propias y ajenas.

Mezclaba sueños y pesadillas – sin contar una que otra tontería-. Buscando siempre ese momento en que las voces en mi cabeza dejaran de gritar respuestas a acciones no vividas. Así es mi mente, un bosque de imágenes volátiles, impregnadas de fugaces reacciones, inmensas sensaciones, sublimes melodías…

domingo, 19 de junio de 2011

Un mal día.

Salomón guardó silencio. Por un momento sintió el peso del tiempo doblegar sus piernas, en tres segundos su tez se transfiguró haciéndole envejecer  treinta años, así;  como un alma  marchitada por la edad, aquel jovial rostro quedó enterrado en marejadas de arrugas y enigmas. Guardó silencio remembrando cada pequeña faceta, todas aquellas variables que minúsculas desbocaban en un aciago día, un día de mortuoria tristeza.

Un pequeño grito impulsado por el cólera y sentimientos de rebeldía desembocó aquel suspiro previo a un infarto; un simple grito abonó la muerte de su abuela. El impulso de correr negándose a enfrentar tan inhóspito suceso generó aquel amargo accidente: tres niños en estado de coma por una moto que perdió su rumbo al evitar golpearlo.

Como si las maldiciones encontraran refugio en su aliento temía hablar y destruir el mundo; corrió rápido,  corrió rumbo al Norte. Cada paso le revelaba un paisaje cambiante, la alegría era derrocada por caos y confusión, aquellas bellas melodías ofrecidas por los niños se tornaban densas, lúgubres…   
Una vez en el risco del Norte contempló el abismo con seductores ojos,  escuchaba voces maldecir en su cabeza, oía llantos, risas susurros. Una voz que le invitaba a saltar para así abandonar esa locura, otra voz que le suplicaba cordura y redención.

Salomón guardó silencio mientras dejaba que el peso del tiempo doblegara sus piernas.

viernes, 17 de junio de 2011

Mentiras del pasado.



Canción con canción recuerdo,
Aquellas bellas historias, sinfonías
Raudas que me hicieron hombre.

Día y noche me siento solo,
Alejado de aquellas dulces promesas,
Mentiras siempre dispuestas.

Oraciones de benditas esperanzas
Melodías de negro corazón,
Odas a un tiempo que nunca llegará.

domingo, 12 de junio de 2011

Meditación

La batalla en el ducado debía esperar mientras tanto los hombres empezaron a reorganizar y montar escuadras completas de vigilancia. En el centro de aquel mercado de esperanzas se encontraba Lady Séni reposando, su herida aún sangraba haciéndole recordar la traición,  el dolor, la deshonra;  Malith murió arrastrándose con ella la confianza de su señora en todos los seres queridos, Malith feneció arrastrando un gran pedazo de esperanza.

Al cabo del segundo día los sargentos y su señora empezaban a reorganizar la estrategia, algunos batidores regresaban del Norte con noticias nuevas sobre los jinetes de las tierras barbáricas; éstos se estaban agrupando en el Valle Gris enviando eventualmente escuadras hacia el Ducado Frío, saqueando, asesinando, destruyendo todo aquello que se movía. Las pocas personas que aún permanecían era campesinos y pastores tratados todos como esclavos; el Ducado había sido tomado pero no habitaban entre las murallas del castillo. A los jinetes se les habían sumado unos clanes de combatientes del Norte, Los Hombres sin luz, conocidos por su gran fuerza, de piel blanca, cabellos castaños y un amor por el clamor de la batalla que les hacían temidos.

-Los jinetes nos esperarán en el valle, apenas bajemos los Hombres sin Luz nos rodearán a través de las colinas del Este para encerrarnos, será una masacre si actuamos así –añadió Lady Séni-
-Bien, aún podemos jugarnos algo –acentuó gravemente Ser Allaham- Las colinas se extienden de forma abrupta hacia mi hogar en el Norte, por tanto no debemos preocuparnos, el valle se extiende al Sur hasta un bosque y luego se curva hacia el mar así que  la pelea será en avanzada del valle hacia el Sur-Oeste, Ahora bien, debemos esperarlos en un único lugar, existe un pequeño camino que comunica la entrada del valle con éste paso, no posee más de cien metros, si queremos mantenernos con vida debemos batallar allá, eso hará que sus jinetes no puedan atacarnos por los flancos mas…
-Mas significa un ataque directo -interpuso Lady Séni- bien,  ya no contamos con tiempo, probablemente aquellos Hombres sin Luz ya se encuentran entre el bosque de la colina cercana esperando devastar con sus técnicas de guerrilla; las lanzas que usan pueden volcarse en nuestra contra, si ellos nos esperan en el borde de la colina estaremos apresados entre el camino, los jinetes y una lluvia de madera con hierro.  Tenemos que librar dos batallas, unos cinco mil jinetes y tal vez mil guerrilleros del Norte. Tenemos trescientos jinetes y alrededor de ochocientos hombres.

Lady Séni decidió que avanzaría hasta estar a un kilometro de distancia del camino hacia el valle, allí apenas sus hombre se posicionaran empezaría a talar los árboles alrededor para cerrar la entrada al valle, el terreno subía y bajaba de forma un poco abrupta haciendo irregular aquella meseta, aunque; una vez despejada de árboles sería un buen sitio para cabalgar. El camino a diferencia de la entrada al valle no podía ser más ancho que cinco caballos uno tras otro, de librar una batalla y salir victoriosos, ese sería el lugar.

martes, 7 de junio de 2011

Sangre revelada.

La noche fue fría y oscura, sin embargo emprendieron camino; una larga hilera de jinetes avanzaban embriagados por una melancólica presión, cada paso en avanzada era un tranco más cercano a un posible fina fatídico. la lúgubre jornada se fue perdiendo, luego de cuatro horas acamparon contra los riscos de aquel camino en piedra, cobijados por las sombras, resguardados con coraje.

Lady Séni avanzaba en la cabecera junto a sus cuatro sargentos y guardia personal, el ducado de Viento Frío les esperaba a unas ocho horas más de viaje, por lo pronto lo más conveniente era descansar. . La mañana se levantó grisácea, melancólica; en silencio los hombres avanzaban elevando loas a los dioses, una voluntad fuerte era necesaria. Algunos capitanes reflejaban cansancio y miedo, aquel estandarte de la luna había empozado desesperanza en aquellos bravos corazones. Tras cuatro horas más de viaje decidieron parar para reposar, el último aliento ante la tempestad, así muchos lo sentían.

Entre las carpas se levantaba una tienda majestuosa, con sedas violetas y una luna plateada acompañada de dos estrellas doradas, en ella Lady Séni descansaba, en la puerta dos hombres de su guardia personal custodiaban con normalidad, después de una hora, una joven se acercó con algo de fruta, pan y carnes secas en una canasta, su mirada gritaba ternura mientras aquellas manos gentilmente tocaban los torsos cansados de dicha guardia, luego de un pequeño cruce de palabras la dejaron entrar.

-Lady Séni, mi señora, disculpa mi intromisión.
-No te preocupes Malith, te agradezco enormemente todas vuestras atenciones, sigue, siéntate.

Malith conocía el terrible secreto de su señora, aquel antebrazo lastimado se deformaba y moría cada vez más rápido, sin decir nada a nadie le traía algunas hojas secas reservadas sólo para los accidentes más severos. Mientras limpiaba sus heridas, aquellas gentiles manos le acariciaban con ternura, como si vislumbraran juntas un futuro pleno y feliz. El calor de las hojas maceradas en oleos sumado al tenue olor a jazmín introducían a Lady Séni en un suave trance. Las manos de Malith –jóvenes y delicadas-, encontraban reposo en el delgado cuello de su señora, gentilmente con las gemas empezó a bajar hasta encontrar un pecho tibio y latente. Se acercó más, cada vez más cerca, la respiración de ambas se mezclaba con el olor de los oleos hasta fundir sus labios en una melodía carnal y perenne.

Seducida por la calma Lady Séni no vio venir el puñal que atravesaba su vientre, el dolor la abstrajo de tan cálida sensación, al abrir sus ojos el panorama cambio; su bella asistente ahora vestía unos ojos llenos de frenesí, con una sonrisa desprovista de cordura saboreaba la muerte de la Capitana. El grito de dolor no se hizo esperar, Lady Séni golpeó la tráquea de la muchacha y con un codo la empujó hacia un lado, se incorporó y arrancó el puñal de su vientre mientras la cálida sangre manchaba con carmesí terror sus prendas. Avanzó hacia Malith, entendiendo que no era ya aquella joven de gran aprecio, se acercó y de una patada golpeó su rodilla desplazando la rótula, Malith cayó gritando a la par que los guardias entraban, en el mismo momento en que Séni atravesaba su cuello y giraba aquel cuchillo.

Una vez en el suelo y sin cabeza un collar de negra plata sobresalía de los atuendos, al tomarlo notó como un dije en forma de luna sangraba con el estirpe propio de su gente amada, una luna menguante que auguraba perdición y blasfemias, una luna menguante que había traído a su casa la guerra y el dolor. Lady Séni se sentó mientras recibía atención, la herida era suturada, mas su alma se hallaba destrozada, la batalla en el Ducado de Viento Frio debía ser aplazada, llenando de fuerzas a sus enemigos, sumergiendo a sus aliados en una deprimente espera.

domingo, 5 de junio de 2011

Venganza.

Frida siempre tuvo unos ojos pequeños y un gato gris. Cada noche antes de acostarse lavaba sus manos en leche, encendía incienso en su ventana, arrojaba  al aire semillas de mostaza; cada acto como un ritual sacro, cada suceso colmado de inocente poder.  Una vez dormida, era  el mordaz felino quien vigilaba su sueño enredándose en la larga bata carmesí.

Con el tiempo los días se tornaban cada vez más largos; extenuantes jornadas impregnadas por el estrés debilitaban  la energía implacable de la buena Frida, la comida era instantánea, los rituales cada vez más cortos. En una noche de Junio, cuando la luna jugaba a esconderse, ella olvidó sus liturgias.  Mientras dormía soñó con árboles que majestuosos se incendiaban y su crepitación rompía el horizonte, vislumbró demonios blasfemando en idiomas extintos arrebatándose unos a otros las entrañas, notó como un par de ellos se empezaron a acercar.

Frida asustada comenzó a correr, el calor del suelo aplacaba el dolor de las rocas cortando su piel, cada paso era una agónica carrera por sobrevivir pero una carrera muy larga,  cuando las fuerzas se esfumaron y la muerte descendía sobre ella fue aquel fiel felino de corazón gigante quien de un salto cortó las gargantas de aquellos demonios para finalmente regresar sobre sus pasos y calmar a su dueña.

Frida despertó de un sobre salto, bañada en sudor y con los pies sangrantes, junto a ellos y sin dejar de mirarle Don Gastón sostenía una vara de incienso encendida, sin dejar de mirarle la arrojó contra sus pies, sin dejar de mirarle se enredó en su bata carmesí.

martes, 31 de mayo de 2011

lunes, 30 de mayo de 2011

A través de las colinas.

La sala de guerra se levantaba con pilares incrustados en la ladera  Sur de la colina, la mitad tallada en la roca misma en forma de hexágono elevándose diez metros sobre el suelo hasta encontrar un techo liso el cual  lindaba con media cúpula. La parte externa de la sala de guerra era un paralelepípedo alto terminado en la media cúpula que bordeaba la colina; la entrada a la sala estaba custodiada por seis guerreros tallados en piedra, cada uno representaba las seis regiones del Este y sus fundadores. Dentro de la sala una gran mesa de ébano pulido cubierta de cobre recibía a los generales de cada división, frente de ésta una gran silla en hierro y plata relucía como un pequeño trono para el capitán de la cuaderna.

Lady Séni atravesó el corto pasillo custodiado por los grandes Ser de la antigüedad hasta el portón doble que se abría para recibirle, una vez adentro los sargentos le saludaron con una venia lenta y cordial. Lady Séni los saludo uno a uno y con extrañeza notó la ausencia de Ser Duncan, sargento de el valle Gris al Nort-Este.

-Ser Duncan falleció hace una semana intentando mantener el paso que lleva desde los  valles hasta acá –dijo Ser Allaham, sargento de las colinas del Norte.

-Una triste noticia según veo –replicó Lady Séni-Pues bien hermanos míos, tiempos grises nos agobian mas debemos encontrar solución a todo esto, es probable que se desate una guerra en el corazón del reino, sin embargo; distamos mucho de él, ¿Qué noticias tenemos sobre ésta extraña incursión?

-Los bárbaros empezaron a desplazarse hacia acá hace tres semanas, tras quince días de viaje llegaron al ducado de Ser Duncan y arremetieron con fuerza, por fortuna antes de lograr romper las barreras de la empalizada, ellos consiguieron tomar el camino del sur que atraviesa el bosque espeso, de ésta manera así resguardaron a la mayor parte de la población –dijo Ser Allaham- sin embargo Ser Duncan luchó con sus hombres hasta la muerte misma.

Un pequeño silencio enmudeció la recamara, luego Lady Séni continuó consultando.

-Los bárbaros no acostumbran a atravesar las colinas, sus caballos se hacen torpes y el aire fuerte de los acantilados sumado al calor sureño les molesta, ¿Qué sabes mi querido Ser Allaham sobre esto?

-Todos los bárbaros empezaron a llevar una pequeña insignia en sus estandartes, una luna menguante que sangraba en forma de mano, seré sincero; no conozco rey, artífice, legión alguna que acostumbre a llevar ese símbolo, no muchos lograron vencer el miedo a las colinas y sus desfiladeros pero fueron los suficientes para arremeter con más de ochocientas espadas, estimamos que en el ducado de viento frío, aún cerca de dos mil quinientos hombres acampan esperando tomar valor, oh ¡Pobre Ser Duncan! No logró tener un entierro digno.

-Pero murió con el honor más grande.

-Es verdad mi lady.

Tras un día completo en consejo, sólo dos opciones tenían; dar aviso y resguardar los caminos que llevan de allí a la capital de Argus sin contar que deben  detener la arremetida de aquellos bárbaros. Lady Séni dispuso dos grupos, ella en unión a  otros cuatro sargentos con sus hombre de honor hicieron rápidamente un censo, todo hombre capaz de alzar un arma con brío empañado en honor debería acompañarles a cerrarles el paso por las colinas, pues a campo traviesa los bárbaros tenían la ventaja, ahora bien, era conveniente actuar con premura.

domingo, 29 de mayo de 2011

Un nuevo designio.

Y por un breve momento todo fue paz…

Una vez reorganizados los hombres y atendidos los heridos, despojaron a los enemigos muertos de sus prendas e hicieron dos piras grandes con sus cuerpos, una en la meseta y otra en el valle, llamándola en tiempos posteriores la meseta de la batalla. A sus compañeros les enterraron en una gran fosa común en el valle de los héroes, sobre ésta con armas y atavíos esculpieron en la tierra húmeda el estandarte de Argus y de la Cuaderna del Este.

En la avanzada noche los hombres y mujeres se reunieron en la meseta, tras los portones que cortan el paso de las colinas, allí descansaron. Agobiados por el cansancio pero con el alma colmada de grandeza cenaron en silencio honorando así el alma de sus hermanos caídos, aquellos que desde ahora les vigilarán desde el primer cielo.

La mañana llegó acompañada de un mortuorio silencio. El sol primaveral no se asomó ocultado por una grisácea neblina, por un momento se sentía el nocivo frío invernal regresar amargamente. Lady Séni contempló aquel amanecer sin descanso, su antebrazo izquierdo comenzaba a inflamarse, aún lograba sentir las astillas de madera cortando sus tendones. Tomó unas sedas y con éstas atendió las heridas, nuevamente vistió la cota de mallas para luego atar el escudo. La siguiente hora abrazada por el frío de la muerte fue combatida en su habitación con un silencio convocador de paz; Capitana de la Cuaderna del Este, Teniente de las Fuerzas Argureanas, una y otra vez repetía mentalmente sus títulos mientras invocaba a los dioses el coraje, la sabiduría para continuar las jornadas.

Prudencia, justicia, templanza, fortaleza… 

Lady Séni oró, aceptando con humildad la muerte, dejando en las manos divinas la decisión de su destino. Con amor sintió la calidez de los dioses calmando su dolor, el mismo calor que en visiones dictaminó su destino. Así, cobijada por la voluntad celestial, salió de su habitación directa a la sala de guerra donde sus sargentos planeaban los siguientes movimientos pues los bárbaros del Noreste no acostumbran a cruzar las colinas. El augurio del frío en primavera no puede ser un buen augurio.

domingo, 22 de mayo de 2011

Alquimia.

Algo me hace sentir inmortal pensó en voz alta el gran alquimista Lemoth mientras terminaba de engullir aquel viscoso brebaje; hace pocos meses descubrió la fórmula química con la cual las células se descomponían  con una lentitud considerable. Sin embargo; cuando salió de su laboratorio y regreso a la cama marital, notó con tristeza el polvo en las sábanas acompañando  una nota llena de hongos.

“Me marcho; buen viento y buena mar. Efímeramente tuya, Cloe”

Nuevamente en su casa, ahora en invierno, con la nota aún en la mano empezó a caminar por la sala, arrojó los papeles a la chimenea y se sirvió un poco más del veneno de flores que había preparado.

Algo me hace sentir inmortal, repitió una vez más antes de morir.