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viernes, 29 de julio de 2011

Sucede que a veces.

Sucede que a veces la vida mata y el amor
te echa silicona en los cerrojos de tu casa,
o te abre un expediente de regulación,
y te expulsa del Edén, hacia tierras extrañas.
Sucede que a veces sales de un bar y la luz
quema la piel de este vampiro que te ama,
te llena la frente de fino polvo marrón-sur,
bostezas y te queman agujetas en las alas. 


Pero sucede también
que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio.
Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.


Sucede que a veces la vida mata y te encuentras
solo y en este corazón no reciclable
se hunden petroleros desahuciados y sospechas
que provocan miopía en lanzadores de puñales.
Sucede que a veces la vida mata y el invierno
saca su revólver, te encañona en las costillas,
te aterran los álbumes de fotos y el espejo,
huele a pino el coche y el mar a gasolina.
Pero sucede también
que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio.


Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.
Sucede que a veces la vida mata...
Y siempre es viernes, siesta de verano...
Hoy ceno contigo, hoy revolución...

                                ISMAEL SERRANO.

sábado, 23 de julio de 2011

Te busco

Al cielo una mirada larga
buscando un poco de mi vida.
Mis estrellas no responden
para alumbrarme hacia tu risa.

Olas que esfuman de mis ojos
a una legión de tus recuerdos.
Me roban formas de tu rostro
dejando arena en el silencio.

Te busco perdida entre sueños
el ruido de la gente me envuelven en un velo.
Te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado como un pañuelo viejo.

Y no hago más que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños
que no puedo dar contigo.

En cualquier huella te persigo 
en una sombra te dibujo
huellas y sombras que se pierden (en la soledad)
la suerte no vino conmigo.

Te busco perdida entre sueños
el ruido de la gente me envuelven en un velo.
Te busco volando en el cielo
el viento te ha llevado como un pañuelo viejo.

Y no hago más que rebuscar
paisajes conocidos
en lugares tan extraños
que no puedo dar contigo.

Te busco 





jueves, 7 de julio de 2011

Amanda

Amanda tenía el pelo negro como el carbón, tan liso y tan largo que cuando se lo soltaba parecía una cascada a media noche, el pelo de Amanda era lo que más admiraba Manuel, quien la conoció cuando apenas era una pequeña que saltaba entre los charcos que se formaban tras los aguaceros de otoño.

Manuel creció primero que Amanda y debió partir a la fábrica del barrio para llevar monedas a casa para así poder alimentar a sus pequeños hermanos, Amanda que seguía en la escuela cruzaba todo el barrio en sus vestidos llenos de color para encontrarse con él en el descanso del medio día, todos los días durante varios años.

Son cinco minutos, la vida es eterna en cinco minutos, suena la sirena, de vuelta al trabajo, y tu caminando lo iluminas todo, los cinco minutos te hacen florecer.

Apenas comenzaba el otoño, y Manuel llevaba un delgado anillo de plata para pedirle a Amanda darle el regalo de su compañía por el resto se su vida, Amanda no recordaba haberse sentido tan feliz en toda su vida. Orgullosa lucía su anillo aguardando el día veintiuno de ese mes, justo en el regreso de un corto viaje de Manuel a la Sierra.

Que partió a la Sierra y en cinco minutos quedó destrozado, suena la sirena, muchos no volvieron, tampoco Manuel.

Amanda ya no tenía el pelo tan negro como el carbón, ni tan liso ni tan largo, el día veintiuno se lo había cortado aún más corto de lo que lo solía llevar Manuel. Amanda tiene el pelo tan corto que los niños del barrio piensan que es un señor, sus vestidos se han hecho grises por la pena y ya pocas cosas la hacían sentirse orgullosa, ya nada como el delgado anillo de plata que lleva en el dedo anular de su mano izquierda.

lunes, 9 de mayo de 2011

Tan joven y tan viejo.


Lo primero que quise fue marcharme bien lejos;
en el álbum de cromos de la resignación
pegábamos los niños que odiaban los espejos
guantes de Rita Hayworth, calles de Nueva York.
Apenas vi que un ojo me guiñaba la vida
le pedí que a su antojo dispusiera de mí,
ella me dió las llaves de la ciudad prohibida
yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo dí.
Así crecí volando y volé tan deprisa
que hasta mi propia sombra de vista me perdió,
para borrar mis huellas destrocé mi camisa,
confundí con estrellas las luces de neón.
Hice trampas al póker, defraudé a mis amigos,
sobre el banco de un parque dormí como un lirón;
por decir lo que pienso sin pensar lo que digo
más de un beso me dieron (y más de un bofetón).
Lo que sé del olvido lo aprendí de la luna,
lo que sé del pecado lo tuve que buscar
como un ladrón debajo de la falda de alguna
de cuyo nombre ahora no me quiero acordar.
Así que, de momento, nada de adiós muchachos,
me duermo en los entierros de mi generación;
cada noche me invento, todavía me emborracho;
tan joven y tan viejo, like a rolling stone.

Joaquín Sabina.


sábado, 19 de marzo de 2011

Soy pan, soy paz, soy más.



Yo so-o-oy, yo so-o-oy, yo so-o-oy
soy agua, playa, cielo, casa, planta,
soy mar, Atlántico, viento y América,
soy un montón de cosas santas
mezcladas con cosas humanas
como te explico . . . cosas mundanas.
Fui niño, cuna , teta, techo, manta,
más miedo, cuco, grito, llanto, raza,
después mezclaron las palabras
o se escapaban las miradas
algo pasó . . . no entendí nada.
Vamos, decime, contame
todo lo que a vos te está pasando ahora,
porque sino cuando está el alma sóla llora
hay que sacarlo todo afuera, como la primavera
nadie quiere que adentro algo se muera
hablar mirándose a los ojos
sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas nuevas.
Soy, pan, soy paz, sos más, soy el que está por acá
no quiero más de lo que me puedas dar, uuuuuuh
hoy se te da, hoy se te quita,
igual que con la margarita . . . igual al mar,
igual la vida, la vida, la vida, la vida . . .
Vamos, decime, contame
todo lo que a vos te está pasando ahora,
porque sino cuando está el alma sóla llora
hay que sacarlo todo afuera, como la primavera
nadie quiere que adentro algo se muera
hablar mirándose a los ojos
sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas nuevas. (BIS)
cosas nuevas, nuevas, nuevas . . . nuevas

viernes, 25 de febrero de 2011

Nessun Dorma


Nessun dorma!  Nessun dorma!
Tu pure, o, Principessa,
nella tua fredda stanza,
guardi le stelle
che tremano d'amore
e di speranza.

Ma il mio mistero e chiuso in me,
il nome mio nessun saprá!
No, no, sulla tua bocca lo diró
quando la luce splenderá!

Ed il mio bacio sciogliera il silenzio
che ti fa mia!

(Il nome suo nessun saprá!...
e noi dovrem, ahimé, morir!)

Dilegua, o notte!
Tramontate, stelle!
Tramontate, stelle!
All'alba vinceró!
vinceró, vinceró!
_________________________________
 Giacomo Puccini


domingo, 24 de octubre de 2010

Amapola



Abre las hojas del viento,
mi vida,
ponle una montura al río,
cabalga, y si te da frío,
te arropas
con la piel de las estrellas.
De almohada la luna llena mi vida
y de sueño el amor mío.


Y una amapola me lo dijo ayer,
que te voy a ver,
que te voy a ver,
y un arcoiris me pintó la piel
para amanecer contigo.


Cierra la noche y el día mi vida,
para que todo sea nuestro
y una gran fuga de besos
se pose sobre tu boca,
y que el trinar de las rosas mi vida
te digan cuánto te quiero.


Y una amapola me lo dijo ayer,
que te voy a ver,
que te voy a ver,
y un arcoiris me pintó la piel
para amanecer contigo.


Juan Luis Guerra

miércoles, 1 de septiembre de 2010

De La Ausencia y De TI


Ahora sólo me queda
buscarme de amante
la respiración.
No mirar a los mapas,
seguir en mí mismo,
no andar ciertas calles,
olvidar que fue mío
una vez cierto libro.
O hacer la canción.
Y decirte que todo esta igual:
la ciudad, los amigos y el mar,
esperando por ti.

Sigo yendo a Teté
semana tras semana
¿te acuerdas de allá?
Hoy habló de fusiles
despidiendo muertos.
Yo sé que ella me ama,
es por eso tal vez
que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti.

No quisiera un fracaso
en el sabio delito
que es recordar,
ni en el inevitable
defecto que es
la nostalgia de cosas
pequeñas y tontas
como en el tumulto
pisarte los pies.
Y reír y reír y reír,
madrugadas sin ir a dormir...
Sí, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.

Las ideas son balas
hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo
y muy sabio
y poderte decir
lo que aquí
no he podido decirte:
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado del mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.
(1969)