martes, 22 de marzo de 2011

Infarto.


Dime lo que sea, una mentira pequeña, algún tonto verso, acepto gustoso incluso aquellos coléricos comentarios. Vamos, di algo, lo que sea, en serio, ¡lo qué sea! ...Pero no te calles, no con enojo, no con la rabia manando a borbotones de tus labios, cuéntame de aquella vez abuelo, en la que el sol era más cálido y la gente amena, dime algo, tal vez algo relacionado con el viejo señor George quien siempre arruinó tu jardín. O relatame aquella vez en que conociste a mi ma'.

Lo que sea abuelo, lo que sea.


Por momentos juró que el abuelo le escuchaba y así un manantial de mieles saladas brotó de la cuenca de cada uno de los presentes.

lunes, 21 de marzo de 2011

Zapatillas con tacón puntilla

Una mañana de Junio, el buen Gossmaider salió de su apartamento, en el sur de la ciudad rumbo a su trabajo; setecientos treinta y dos pares de zapatillas en tacón puntilla le esperaban en el taller para dejarlas listas al atardecer y ser entregadas a sus diversos destinatarios al día siguente en esa región del país.
La mayor diversión de Gossmaider en el camino, era cerrar sus oidos para el ruido general e idear el cliente potencial de su producto: divorciadas,niñas bien, niñas mal, niñas bien que quieren ser niñas mal, transformistas en busca de ese implemento que le dé a sus piernas el angulo deseado. En eso estaba mientras observaba a las personas caminar por el bus y mentalmente a todos los vestía con los susodichos zapatos sin respetar edad o género, y se podía reír el buen Gossmaider de tan inocente fantasía.
Una sacudida del bus bastó para que se descuidara por un segundo y le prestara atención a su medio, todos hablaban de él, se preguntaban a que se debían tan estridentes carcajadas y cuestionaban su sanidad mental, Gossmaider, que nunca había dudado de ésto y estaba plenamente convencido de la cordura de sus pensamientos, comenzó a dudar de la
rectitud de estos. Aturdido, se bajo del bus en la siguente parada, lo que le permitió confirmar los turbios pensamientos que le acosaron hacia unos instantes al observar a las novillas en traje militar empuñando armas de gran tamaño pidiéndole que avanzara a su lugar de destino.
A la mañana siguente, el buen Gossmaider no pudo detener sus pensamientos en el bus camino a su trabajo, de un regimiento de novillas armadas, marchando con zapatillas con tacón puntilla.

domingo, 20 de marzo de 2011

BALADA DEL MAL GENIO


Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta.

Mario Benedetti.

sábado, 19 de marzo de 2011

Cuento de carretera.

La nieve empezaba a caer lentamente, como un conjuro los copos hipnotizaban al bajar; tres, diez, mil. El panorámico del camión se sumía en un ataúd de alabastro. Peter encendió el limpia brisas y se lamentó por no haber pernoctado en la estación anterior –aún faltaban varias decenas de kilómetros hasta la siguiente-, con resignación decidió continuar su camino, el crudo invierno amenazaba con retrasar su itinerario.

Dos horas más tarde la nieve golpeaba con ímpetu el asfalto, sin brindarle mayor expectativa  a las ventanas, Peter empezaba a desesperar. En una curva inesperada las llantas delanteras patinaron torpemente  enviando el vehículo hacia la canaleta, con destreza evitó que el camión se volcara, sin embargo, éste terminó enterrado cerca de la misma, las llantas quedaron inmersas en un mar de lodo, nieve y pasto.

Maldiciendo su suerte envolvió dos veces su bufanda, tomó una pala y se apeó dispuesto a liberar las llantas de aquella gélida prisión. Sus manos se entumecían por el frio, a la par, la visión se hizo nula, sin importar cuanto se esforzase aquella tarea era interminable e infructuosa. La noche caía sin piedad y el dolor le traspasó hasta los huesos.

Hambriento, cansado, cercano a la hipotermia, decidió resguardarse en la cabina y pasar la noche allí, una vez dentro con tristeza descubrió que su café se había terminado, sería una larga e incómoda noche. Su sueño fue ligero, a veces se despertaba jurando  oír el aullido de unos lobos en la cercanía, en otras ocasiones simplemente a causa del frio,  en cierto momento pasada la medianoche,  al abrir sus ojos notó como la nieve dibujaba una silueta en la lontananza, al principio dudó, pero; la forma era clara, como un fantasma que levitase frente a él.

Al encender las luces del camión, con asombro notó la figura de una mujer desnuda, con un largo cabello ondulado que bajaba sobre sus senos. La luz de las farolas se reflejaba en su cabello como una oleada verde que fulgente despertaba en su ser las más sublimes sensaciones; el hambre, dolor, frío, cansancio, todo fue superfluo, ahora su mente y corazón sólo podían dedicarse a la contemplación máxima de la belleza misma, sin notarlo, Peter se había bajado de la cabina y se dirigía lentamente hacia aquella venus, la nieve se tejía como un madrás sobre su piel, aquellos carmesí  labios se movían lentamente, le llamaban por el nombre. Peter, ven acá, acá conmigo…

Ella se giró e ingrávida se desplazaba sobre la nieve sin dejar rastro alguno, cada tanto se viraba y le volvía a llamar, Peter, ven acá, acá conmigo… Caminaba siempre manteniendo la distancia, una noble, virginal y encantadora distancia. Se alejaron del camino internándose en el bosque, hasta que llegaron a un claro, ella se giró nuevamente y  sonriéndole le indicó con su dedo que se acercara, Peter se movía hipnotizado por tan suma belleza, apenas se estuvo  a unos diez metros, aquella dama de verde cabello se sumergió, Peter reaccionó desesperado y corrió hasta el lugar donde le vio desaparecer, al bajar su mirada notó el rostro de su bella virgen flotando bajo el hielo.

Comenzó a golpear el hielo, cada vez más fuerte, un golpe tras otro, sacando fuerzas logró fragmentar aquel cristal sin percatarse que su propio peso le hundiría. El hielo se desquebrajó tragándolo entero, bajo el agua pudo por fin darle alcance a su bella dama. Juntos al fin, ¡al fin juntos por siempre!

El cadáver de Peter fue encontrado en Primavera.

Soy pan, soy paz, soy más.



Yo so-o-oy, yo so-o-oy, yo so-o-oy
soy agua, playa, cielo, casa, planta,
soy mar, Atlántico, viento y América,
soy un montón de cosas santas
mezcladas con cosas humanas
como te explico . . . cosas mundanas.
Fui niño, cuna , teta, techo, manta,
más miedo, cuco, grito, llanto, raza,
después mezclaron las palabras
o se escapaban las miradas
algo pasó . . . no entendí nada.
Vamos, decime, contame
todo lo que a vos te está pasando ahora,
porque sino cuando está el alma sóla llora
hay que sacarlo todo afuera, como la primavera
nadie quiere que adentro algo se muera
hablar mirándose a los ojos
sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas nuevas.
Soy, pan, soy paz, sos más, soy el que está por acá
no quiero más de lo que me puedas dar, uuuuuuh
hoy se te da, hoy se te quita,
igual que con la margarita . . . igual al mar,
igual la vida, la vida, la vida, la vida . . .
Vamos, decime, contame
todo lo que a vos te está pasando ahora,
porque sino cuando está el alma sóla llora
hay que sacarlo todo afuera, como la primavera
nadie quiere que adentro algo se muera
hablar mirándose a los ojos
sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas nuevas. (BIS)
cosas nuevas, nuevas, nuevas . . . nuevas

viernes, 18 de marzo de 2011

Ignominia.

Y siento los golpes de la vida,
Uno tras otro, enfilados.
Ofertando sus mezquinos trueques
De esperanza y vanidad.

Son pues las dunas
Que entristecen el alba,
Juntas acarrean
Los sórdidos recuerdos.

Nacen en la bastedad de la historia,
En los errores cometidos,
De aquellos “Tal vez”
De un “¿Por qué?”

Surgen omnipresentes,
En los días desiertos,
En aquellos cándidos mares
Desbordantes de alegría.

Los siento en mi piel,
En la esperanza,
Que lenta intenta huir
De las afrentas pasadas…

Et quacumque viam dederit fortuna sequamur.



Ávido por el viaje le recordaban sus amigos. Día y noche durante tres menguantes preparó todo: víveres, ropa, ganchos de escalada, carpa, en fin, un sin número de aditamentos dispuestos siempre para solventar cualquier desdicha. También durante esos ochenta y cuatro días su madre le aconsejó abortar tan disparatada empresa, viajar siguiendo el rumbo del viento es propio de orates le recalcaba ella, sin embargo; los espíritus libres no pueden ser destinados a mundos monocromáticos y paredones con barrotes, por tanto, con el fulgor de la mañana partió…

Conoció rostros y lugares tantos como pudo aunque no se acercaba a aquello soñado durante toda su vida, descubrió el hambre y el llanto, dolores y mitos.

El tiempo y destino le alejaron de su cálido hogar, luego de meses de andar, llegando  a un remoto caserío le advirtieron dos veces, ¡aléjate del camino, por el día pierdes rumbo y de noche la vida! Sin dinero para pagar un pasaje hizo caso omiso a las advertencias, llegada el alba salió. Una ruta de sesenta minutos se transformó en senda de doce horas, la noche caía acompañada de ligeras gotas de agua que intrusas cortaban la neblina, el viento susurrante conspiraba junto a las lechuzas del lugar, su cordura se veía afectada por aquella falta de visión.

Atisbando inútilmente el aire, tropezó. Al alzar la mirada una dulce mano se extendió, en aquel rostro vislumbró las facciones más sencillas y nobles jamás soñadas, la tierna damisela le auxilió. Ella caminó junto a él para que éste no se perdiera, ya entrada la noche las sombras de los árboles maquinaban en su contra.

-¿Es verdad todo lo que cuentan los lugareños? –preguntó él-
-¿Qué cuentan?
-Hablan de espíritus y bestias, creaturas que atacan a los incautos transeúntes.
-Ah sí –su voz empezó a temblar-, cuentan que el bosque está vivo, a aquellos indignos les carcome el alma, cuentan también que en las noches de plata gris como ésta, los hombres lobo atacan.

Al levantar la mirada notó que aquel extranjero parecía sumido en un trance, los haces de luz que se escurrían entre las copas de los árboles y el oscuro firmamento, atacaban su piel, que, traslúcida, revelaba el alma de un demonio, sin tiempo para reaccionar fue devorada por un hombre lobo de ciudad, una malévola creatura que ronda los apacibles bosques a la espera de incautos lugareños. 

lunes, 14 de marzo de 2011

Regresar.

No siempre las calendas llegan con el nacimiento de un mes, a veces, sólo a veces, cuando tus ojos se cierran e involuntariamente te entregas a aquella esperanza primaveral que Ignívoma abraza tu piel despertando en cada célula el calor propio del encuentro, descubres un encantador candor que colorea los días más cotidianos, una extraña magia que despierta las sublimes fantasías.

A veces, sólo a veces, aún cuando te espero, llegas sin avisar. 

Haciendo

Mas allá de las incandescentes lunas de invierno un tenue rocío se asoma tímidamente por entre las montañas, el pasto amanece cargado de in-numerados tonos de verde y sobre el, las huellas de sus pezuñas ya han creado un sendero particular.
Ella se encontraba al otro lado de la casa, su vista en las montañas que se vuelven azules entre más allá del horizonte estén hacia a sus pensamientos en un futuro que poco a poco iba construyendo con sus propias manos, y las de él que llegaron a su encuentro. Ella lo sentía en cada centímetro de su cuerpo haciendo sus sentidos en el ahora que le brinda la inmensamente grata compañía de lo anhelado.

jueves, 3 de marzo de 2011

Prescindible.

Los cerezos en flor engalanaban las verdes calles del barrio, más arriba, tras la colina, se extendía una pequeña meseta que fungía como templo a la diversión, un cristalino arroyuelo la atravesaba mientras le daba un gran toque de vida a los jardines que nacían en su rivera. Cuando Carlitos subió con Alexandra para izar cometas descubrió que el paisaje era el más hermoso que su joven cabeza podía recordar o soñar.

La mañana se presentó dichosa, en la tarde resolvieron regresar para terminar de extraer los materiales para su fortaleza de barro, mientras lo hacían, el ruido de una camioneta los atrajo, de la misma descendieron dos señores vestidos con trajes antiguos y un tigre, apenas  apeado el animal emprendió una embestida contra la niña a quien derribó aprehendiéndola  entre sus fauces, Carlitos atónito e inmóvil sólo pudo contemplar impotente como la majestuosa criatura la arrastraba e introducía al automóvil. ¡Los señores se marcharon!

Etrada la noche los padres de Carlitos subieron a la colina armados con linternas, tras buscarle por media hora le encontraron desnudo dentro de la fortaleza repitiendo una suave melodía.

-Pin, Pón…  …es un muñeco, con cuerpo de algodón, se lava la carita con agua y con jabón. Se desenreda el pelo, con peine de marfil y aunque se da tirones no grita y dice ¡uy!   Se lava la camisa, se plancha el pantalón y cuando va a la calle  parece un gran señor.


Desconcertados simplemente le abrazaron jurándole que todo estaría bien. La desaparición de la niña fue el suceso más escalofriante y enigmático ocurrido en la apacible villa Alea. Carlitos   -sin embargo- pareció superar tan traumático evento, los terapeutas se sentían sumamente satisfechos al lograr salvar la salud mental de aquel bondadoso niño, desconociendo que cada noche abría el secreto cofre resguardado en su armario, en el cual guardaba siempre dos muñecos de algodón,  un gato de felpa, un carrito de plástico y la ropa untada de sangre perteneciente a Alexandra. 

viernes, 25 de febrero de 2011

Cumpleaños.

Es la indecisión del ser o el hacer aquella que juguetona se esconde en tu mirar, siempre dispuesta a pequeñas aventuras y sencillas travesuras. Sedienta, elocuente; con un bagaje que mezcla la simpleza de la historia con aquellas complejas ecuaciones.

Eres sin duda un ser que ha vivido, mentido, olvidado e inventado, eres sin duda alguien que ha dado su brazo a la amistad y su pecho a la mar. Con benepláciacito  constante te acepto como una discordia en mi vida, de aquellas contraposiciones que le brindan sabor a la misma (O será tal vez mayéutica).

Es ahora, en una fecha que brinda la reflexión que espero felizmente que tus mal intencionadas habilidades histriónicas estén presentes en mi realidad y la común por varios años más…   …Los suficientes para que canceles tu deuda conmigo.

Nessun Dorma


Nessun dorma!  Nessun dorma!
Tu pure, o, Principessa,
nella tua fredda stanza,
guardi le stelle
che tremano d'amore
e di speranza.

Ma il mio mistero e chiuso in me,
il nome mio nessun saprá!
No, no, sulla tua bocca lo diró
quando la luce splenderá!

Ed il mio bacio sciogliera il silenzio
che ti fa mia!

(Il nome suo nessun saprá!...
e noi dovrem, ahimé, morir!)

Dilegua, o notte!
Tramontate, stelle!
Tramontate, stelle!
All'alba vinceró!
vinceró, vinceró!
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 Giacomo Puccini