viernes, 3 de septiembre de 2010

Muta d'accento, e di pensiero.

♫La donna è mobile, qual piuma al vento,
muta d'accento, e di pensiero.
Sempre un amabile, leggiadro viso,
in pianto o in riso, è menzognero.♫
Un mal entendido dice, un mal entendido, ¡Cómo puede decir que un mal entendido! Si el mismo Giuseppe le vio saliendo de aquel hotel de mala muerte. Una infame, nada más que eso, una vil trepadora que con sus largos brazos, piernas esbeltas y mirada perfecta llego a mí para engañarme. Qué tonto he sido al darle mi amor…
Nada le faltó; carros, ropa, cenas, joyas, Teatro, Ópera, el Mediterráneo mismo a sus pies. No debí fiarme nunca de sus sabias palabras ni el aliento a flores en su cabello... ...oh, que olía como la primavera misma, suave como las rosas y penetrante cual cítrico…
-Bebió el último sorbo de aquel Castelli Romani
¡Oh, por la santa iglesia! Como recuerdo su sonrisa, aquella carnosa boca. Mil veces pecaría si ella sólo me lo pidiese, pero nunca lo hizo, nunca lo hizo. Sus palabras fueron siempre exactas, precisas. Como una musa destinada para mí, solamente para mí.
-“Don Bernado, ya se realizó el trabajo, ella ya descansa entre las flores”, esta frase interrumpió sus pensamientos mientras la música continuaba sonando.



♫La donna è mobile, qual piuma al vento,
muta d'accento, e di pensier
e di pensier, e di pensier
È sempre misero, chi a lei s'affida,
chi le confida, mal cauto il core!
Pur mai non sentesi felice appieno
chi su quel seno non liba amore!♫

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